Mi Historia
Mi historia no comenzó el día en que nació Haruly. Comenzó mucho antes, en la mujer que fui, en los sueños que tuve, en las decisiones que tomé, en los caminos que recorrí, en mi familia, en mi profesión, en los proyectos que construí y en todas las experiencias que, sin saberlo, fueron formando la mujer que soy hoy.
Durante muchos años pensé que la vida consistía en avanzar. Estudiar, trabajar, construir una familia, cumplir responsabilidades, hacer planes y seguir adelante. Creía que, mientras tuviera claro el camino, podía continuar recorriéndolo. Hasta que la vida me enseñó que hay momentos en los que el camino cambia sin pedir permiso.
Atravesar una enfermedad fue uno de esos momentos. No quiero que mi historia quede definida por una enfermedad, porque soy mucho más que aquello que me sucedió. Sin embargo, tampoco quiero negar que esa experiencia transformó profundamente mi manera de mirar la vida. Después de todo lo vivido, comencé a mirar de otra manera el tiempo, la familia, las relaciones, las prioridades, los sueños y el futuro. La vida dejó de parecerme algo que podía aplazarse indefinidamente.
También tuve que aprender sobre las pérdidas. Algunas personas se fueron físicamente; otras se alejaron. Algunas relaciones cambiaron y algunas amistades no permanecieron durante determinados momentos de mi vida. Comprendí que no todas las personas que comienzan un camino con nosotros necesariamente llegarán hasta el final. Y aunque aceptar esas ausencias no siempre ha sido fácil, he aprendido que soltar también puede ser una forma de cuidar la vida que todavía tenemos por delante.
En ese proceso también tuve que preguntarme quién era, qué quería realmente y qué iba a hacer con el tiempo que tenía por delante. Durante un tiempo me sentí desubicada, intentando encontrar nuevamente mi lugar y descubrir cuáles eran mis nuevas prioridades.
Mi fe también ha sido parte de ese camino. Dios ha estado presente en mis preguntas, en mis momentos de miedo, en mis momentos de gratitud y en las veces en que tuve que aprender a confiar sin tener todas las respuestas.
Haruly nace de todas esas experiencias, preguntas y aprendizajes. No nace desde una vida perfecta ni desde la certeza de tener todas las respuestas. Nace desde el camino, desde la experiencia y desde el deseo de compartir aquello que me ha ayudado.
Porque reconstruir no significa volver a ser quien éramos. Significa reconocer en quién nos hemos convertido y comenzar, desde ahí, a construir la vida que todavía tenemos por delante.
Una nueva mirada
Un nuevo Comienzo
Haruly by Lily Fajardo es un espacio personal que nace de una historia de transformación y de la necesidad de volver a preguntarme quién soy, qué quiero hacer con mi vida y qué puedo construir a partir de todo lo vivido. Nace de comprender que, después de atravesar momentos que nos cambian, no siempre sabemos cuál es el siguiente paso ni cómo volver a encontrarnos con nosotras mismas.
Haruly no es un espacio definido por una enfermedad, sino por la vida que continúa después de las experiencias que nos transforman. Es un lugar para hablar de resiliencia, amor propio, perdón, fe, familia, duelos, relaciones, tiempo, propósito y de las nuevas posibilidades que aparecen cuando decidimos seguir adelante.
Su propósito es acompañar a mujeres que están atravesando procesos de cambio y que, en algún momento, se han preguntado: ¿y ahora qué? Aquí comparto mi historia, mis aprendizajes, las experiencias y recursos que me han ayudado, así como conversaciones, reflexiones y contenidos que puedan abrir nuevas preguntas y posibilidades.
Haruly nace desde mi propia experiencia, pero quiere convertirse en algo más grande que una historia individual: un espacio de encuentro, conversación y construcción colectiva. Un lugar donde podamos compartir, aprender, escucharnos y descubrir que reconstruir no significa volver a ser quienes éramos, sino reconocer quiénes somos hoy y comenzar, desde ahí, a construir la vida que todavía tenemos por delante.
